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Argentina debe liderar la oposición a las prácticas antidemocráticas en Venezuela

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13/06/2017 17:07:16

Declaración de la Mesa Directiva del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical.
El presidente Raúl Alfonsín lideró en los 80 el retorno a la democracia en la República Argentina apoyado en una fuerte creencia en los derechos humanos como valor absoluto; en la soberanía popular como fuente de legitimidad del gobierno y del derecho que limita al estado y su fuerza.
 
El ejemplo argentino del juicio a las juntas militares, y del sometimiento definitivo de las fuerzas armadas al poder civil que emana de las elecciones libres y sin proscripciones, sirvió a la ciudadanía de otros países, y a su dirigencia política, concretar la aspiración de democracias sin tutelas.

Por otro lado, esa vocación democratizadora fue acompañada de la propuesta de integración que iniciaran los presidentes Alfonsín, Sarney y Sanguinetti, y que luego daría lugar al MERCOSUR.

Se buscaban sociedades donde la paz y la vida estuvieran garantizadas a fin de que la ciudadanía pudiera ejercerse con plenitud.
Hoy la argentina debe asumir una nueva responsabilidad en la región. La de liderar la obstrucción a la consolidación de la dictadura venezolana.

El régimen autoritario gobernado por el Presidente Maduro, luego de impedir la concreción del revocatorio popular que podía realizarse hasta fines del año pasado; de no realizar las elecciones regionales de gobernadores; de desconocer a la Asamblea Nacional; de proscribir o encarcelar a través de juicios fraudulentos a candidatos opositores, de negar a los partidos políticos; de impedir la protesta social y de permitir la acción delictiva de los parapoliciales, prepara el acto final de liquidar la democracia venezolana a través de la convocatoria a una asamblea constituyente asentada en un proceso electoral que niega el principio básico de toda elección democrática: UN HOMBRE, UN VOTO.

El régimen ha inventado un padrón electoral propio luego de desconocer el derecho de todos los ciudadanos venezolanos a elegir y ser elegidos. Así, avanza en la construcción de un sistema de representación sectorial totalmente arbitrario conformado por estudiantes, campesinos y pescadores, empresarios, pensionados, discapacitados, consejeros comunales y trabajadores. Sólo quiénes se registren podrán ser candidatos. Además, para la representación de base territorial crea circunscripciones uni y binominales despreciando la cantidad de población que habitan en ellas. También le dan una representación restringida a los indígenas.

Este proceso de sustitución de las elecciones y la representación democrática tiene fecha fija. El momento es la elección en julio.

Por ello, la Argentina debe comunicar al mundo que no va a reconocer a la asamblea constituyente manifiestamente antidemocrática que gesta el régimen y que va a trabajar para que otros estados la acompañen.

Se debe tener un papel activo en la región para que la OEA defina un plan de acción con fechas definidas dirigido a la restauración democrática. Se necesita construir una coalición de estados que sean garantes de la paz, la libertad de los presos políticos, la eliminación de los fueros militares para los civiles y la limpieza de las elecciones.

Queda poco tiempo.