15-06-2001 | Historia de la UCR
7- LA REFORMA UNIVERSITARIA
Ninguna decisión le valdrá a Yrigoyen y a su ministro de Instrucción Publica, Salinas, un odio tan duradero como la que introduce, en mayo de 1918, la reforma del estatuto de las universidades e instituye la participación de los estudiantes en su gestión.
Alain Rouquie
Este acontecimiento esta íntimamente ligado al gobierno de Yrigoyen, con el nombre de La Reforma Universitaria se conoce la movilización estudiantil, que comenzada en Córdoba, se expandió hacia las restantes universidades del país y luego de Latinoamérica. Este movimiento produjo reformas de tal magnitud en la Universidad que hasta el día de hoy mantienen una sólida vigencia. El radicalismo, a través del gobierno, de sus militantes e intelectuales mantuvo una gran afinidad y solidaridad con los estudiantes cordobeses y sus reclamos. Hoy, la agrupación radical universitaria Franja Morada, triunfadora en las elecciones estudiantiles desde el año 1982 hasta la fecha, se reconoce heredera directa de aquellos sucesos.
La Universidad no podía quedar relegada del fabuloso impulso democratizador que estaba recorriendo a la sociedad, los nombramientos a dedo, los cargos vitalicios, el autoritarismo como única arma pedagógica, la presencia permanente de la iglesia en las decisiones académicas, la falta de actualización en los conocimientos y el aislamiento con respecto a la sociedad y sus problemas fueron algunos de los motivos de las primeras revueltas.
El Historiador Argentino JLRomero señala que "Los grupos juveniles que se insubordinaban contra sus maestros, se levantaban, en rigor, contra la generación de sus padres, contra el estilo de vida que se les ofrecía como impuesto por la tradición, contra el ambiente que predominaba en el país, y que parecía cortar sus posibilidades futuras.(...) En lo que coincidían todos fue en la incapacidad de los profesores, su insolvencia intelectual, su tendencia dogmática, su indiferencia frente a los problemas nuevos de la vida y de la cultura. (...)
Pero sobre todo enjuició el régimen del profesorado, que constituía a sus ojos una casta que detentaba las cátedras universitarias y los cargos directivos como si los poseyeran "por derecho divino. (...) "Por vuestros pensamientos pasa -decía Deodoro Roca-, silencioso casi, el porvenir de la civilización del país.
En primer término, el soplo democrático, bien entendido. Por todas las cláusulas circula su fuerza. En segundo lugar, la necesidad de ponerse en contacto con el dolor y la ignorancia del pueblo, ya sea abriéndole las puertas de la universidad o desbordándola sobre él."
Del Mazo, participante de los sucesos lo relata: "Desde Buenos Aires, quiénes estábamos, ya directamente conectados con los promotores de Córdoba, que formaron lo que llamaron el Comité pro-reforma, pensábamos en que podíamos tomar a nuestro cargo la constitución de la Federación Universitaria Argentina (FUA), con delegados representativos de los estudiantes de las cinco Universidades, entidad por lo tanto encargada del apoyo al movimiento cordobés y de la amplia nacionalización del conflicto.
El 11 de abril se fundó la federación con delegados directos. En la reunión propuse y se aprobó, convocar al Primer Congreso Nacional de Estudiantes Universitarios. (...)
En ese abril habíamos alcanzado ya la fórmula esencial para la Universidad Nueva. Su enunciado era breve y sencillo: la Universidad era una comunidad constituida por todos sus miembros, y son miembros de la Universidad los profesores, los estudiantes, y los graduados vinculados. (...) Pero el pronunciamiento del 15 de Junio, dirigido "A los hombres libres de Sudamérica", según el manifiesto que fue emitido días después, mostró el vigor que llevaba latente, hasta que punto había crecido su fuerza conceptual y no sólo con relación a la Universidad. (...)
El Manifiesto (...) reclamó un "gobierno estrictamente democrático". "Si es que en nombre del orden se quiere seguir burlando y embruteciendo a la juventud estudiosa, el sacrificio será el mejor estimulo para la acción. La única recompensa a que los estudiantes aspiran, es a la redención espiritual de las juventudes americanas, pues sabe que nuestras verdades lo son -y dolorosas- de todo el Continente". Proclamaba "una revolución espiritual", "una hora americana".
Podríamos seguir escribiendo hojas y hojas sobre este fenómeno de la historia política y cultural argentina, que merecería una síntesis histórica propia. La Reforma influenció a todos los partidos políticos (a favor y en contra), derivo en la creación de nuevos agrupamientos, de entre sus participantes emergieron gran cantidad de dirigentes políticos e intelectuales, influenció también, hasta el día de hoy, la constitución de la Universidad argentina, y penetró fuertemente en las vanguardias literarias de la época.
Obviamente no se encuentra ajena al clima cultural anteriormente descripto, más bien todo lo contrario, esta íntimamente relacionada con él.
Por ultimo este movimiento fue visto con agrado desde el gobierno radical, quien prontamente lo apoya. No hace falta profundizar en la indignación manifestada por los sectores adictos al régimen por la actitud de Yrigoyen. La universidad era un coto de caza especialmente valorada por la vieja oligarquía.
Fin del primer gobierno radical.
El panorama partidario fueron años de redefiniciones, no de descomposición, todas las fuerzas al tener que tomar posturas más particulares, dado su acceso más o menos cercano a responsabilidades ejecutivas o legislativas sufrieron reacomodamientos internos. Los conservadores seguían penando, el sueño del partido nacional era una quimera, entonces, su supervivencia estaba relacionada directamente con la posibilidad de acceder a algún gobierno provincial, intendencias o bancas legislativas. El Partido Demócrata Progresista solo tenía claro su odio al radicalismo y contra este formaba alianzas con conservadores o socialistas, se encontraba en declive igual que sus "primos" conservadores. El Partido Socialista también sufrió crisis, desprendimientos a derecha e izquierda, luego de la expulsión de Alfredo Palacios, este conformo el Partido Socialista Argentino de efímera trayectoria. Más importante fue la fuga hacia la izquierda, de sectores que en 1918 formaron el Partido Socialista Internacional de ideología marxista, luego bautizado Partido Comunista. Más tarde un sector cuasiconservador formó el Partido Socialista Independiente con fuerte arraigo en la Capital Federal.
El radicalismo también sufrió los embates de estos reacomodamientos internos. Un grupo numeroso se siente disconforme o aun más, con la conducción de Yrigoyen, y esperan la designación del nuevo candidato para restarle poder a este. Estas disidencias se encontraban en varias provincias, muchas veces por problemas referidos a ambiciones personales, pero también por cuestiones ideológicas, propias de la necesaria definición política adoptada por el presidente en esos seis años de gobierno.
Cuando la lucha era por consignas tan generales como la defensa del sufragio libre podían coexistir diversas tendencias armónicamente, y habíamos analizado que sectores cercanos al viejo régimen buscaron ingresar a la UCR para no quedar fuera del calor del poder, estos sectores eran los más ofuscados con el "populismo" de Yrigoyen.
Un ejemplo de esto es la evolución del radicalismo cordobés, en principio ligado a sectores conservadores católicos, luego cuestionados por un grupo progresista encabezado por Arturo Orgaz y Arturo Capdevila muy influenciados por la Reforma Universitaria y la Revolución Rusa. Si bien estos grupos fueron controlados, hacia 1922 tomaron nuevos bríos, dentro de estos, se encontraba quien finalmente cambiaría la cara de la UCR cordobesa, Amadeo Sabattini.
Igualmente, las elecciones de aquellos años eran generosas hacia el radicalismo, triunfando en las renovaciones tanto legislativas como ejecutivas en las provincias de 1918, 1920 y 1922 y cada vez con mayor número de votos.
La sucesión
A medida que se acercaba la renovación presidencial crecía la expectativa por el candidato, Yrigoyen ya tenía elegido el suyo, pero mantuvo silencio para no influenciar la decisión del partido. Este silencio animó la lucha interna y el florecimiento de candidatos, merecidos y de los otros. No ocultaban sus deseos Leopoldo Melo, Fernando Saguier, Honorio Pueyrredon, Ramón Gómez etc.
"Es difícil saber porque Yrigoyen escogió a Alvear. Probablemente debe haber sido rica y compleja la motivación de su preferencia. Cierto es que siempre había tenido por "Marcelo" un especial efecto, pero no es menos cierto que el hecho de que Alvear había tenido actitudes rebeldes que en otros hubieran significado la pérdida de la confianza presidencial o, al menos, la imposibilidad de tenerla en grado tan alto. También consta que Alvear había sido de los de la primera hora y que había ayudado con su esfuerzo personal y con su fortuna a la empresa radical: pero también era éste el caso de Saguier, por ejemplo. (...) Que decidió a Yrigoyen no lo sabemos. Tal vez tuvo presente al pronunciarse aquella ley histórica Sudamericana que señala la agresiva pretensión de autonomía que alientan los gobernantes mediocres sucesores de los gobiernos de los grandes caudillos.
En el caso particular de Yrigoyen, era seguro que algo así ocurriría, fuera quien fuere su sucesor, pues todo un ala del partido resentida o descontenta o simplemente veleidosa estaba aguardando la designación del futuro mandatario para rodearlo y olvidar al antecesor y aun para hostilizarlo si fuese necesario. Así como fueron "alvearistas", esos elementos pudieron ser y habrían sido "saguieristas" o "gomecistas" o "pueyrredonistas". Pero Yrigoyen conocía las cualidades caballerescas de Alvear y sabía que su inevitable alejamiento no traspasaría cierto margen de decencia y fair play . No se equivocó." (Felix Luna "Yrigoyen" pp 347-348).
La elección de la formula se realizó en el Teatro Nuevo, el 11 de Marzo de 1922, el sistema es idéntico al utilizado para elegir la formula Yrigoyen-Luna, es decir el voto directo de los delegados al Comité Nacional. El nombre de Alvear es cantado, triunfa con 139 votos, Saguier obtiene 18, Gomez 12, Gallo 9, José Luis Cantilo 4 y Tomas Le Breton 2.
La elección del vice se presenta más reñida, finalmente se impone Elpidio González, luego del aceptamiento de ambos (Alvear se encontraba en misión diplomática en Francia) la formula Alvear-González comienza la campaña
Esta no es realizada en forma muy entusiasta dado que se descuenta el triunfo radical. En efecto, el 2 de Abril de 1922 la UCR se impone en la primer renovación presidencial transparente. Los cómputos son elocuentes: UCR: 450.000 votos, Concentración Nacional (conservadores) 200.000, el Partido Demócrata Progresista: 73.000, cifra cercana logra el Partido Socialista y el Partido Radical Principista (escisión antiyrigoyenista) fracasa estrepitosamente con 18.000 votos. (Fuente (Felix Luna "Yrigoyen" pp 350)
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